Hace 8 años
domingo, 18 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego”
Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de “venite el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.
NO VIENES A ESTE MUNDO A PRODUCIR NADA CON TU CUERPO, VIENES A ESTE PLANETA A PRODUCIR ALGO CON TU ALMA .
jueves, 24 de noviembre de 2011
Día Internacional de la No Violencia contra las mujeres from Trama on Vimeo.
El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género.La violencia de género es el tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier mujer por el mero hecho de serlo. Una de las definiciones más aceptadas es la aprobada en diciembre de 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, y que indica que este tipo de violencia se refiere a:«(...) todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada» (Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993).
La violencia de género por lo tanto:
«(...) agrupa todas las formas de violencia que se ejercen por parte del hombre sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, etc. independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan agresor y víctima, que pueden ser de tipo sentimental, laboral, familiar, o inexistentes» (de Celis, 2011, p. 95).
1.La violencia contra la mujer es todo tipo de violencia ejercida contra la mujer por su condición de ser mujer. Esta violencia es consecuencia de la histórica posición de la mujer en la familia patriarcal, subordinada al varón, carente de plenos derechos como persona.
2 La violencia contra la mujer presenta numerosas facetas que van desde la discriminación y el menosprecio hasta la agresión física o psicológica y el asesinato. Produciéndose en muy diferentes ámbitos (familiar, laboral, formativo,..), adquiere especial dramatismo en el ámbito de la pareja y doméstico, anualmente decenas o cientos de mujeres son asesinadas a manos de sus parejas en diferentes países del mundo.
3. Al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido a lo largo de su vida un acto de violencia de género (maltrato, violación, abuso, acoso,…) Desde diversos organismos internacionales se ha resaltado que este tipo de violencia es la primera causa de muerte o invalidez para las mujeres entre 15 y 44 años.
4. Las Naciones Unidas en su 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993, ratificó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, en la que se la reconoce como un grave atentado contra los derechos humanos e «insta a que se hagan todos los esfuerzos posibles para que sea [la declaración] universalmente conocida y respetada». Define la violencia contra la mujer en su primer artículo:
A los efectos de la presente Declaración, por "violencia contra la mujer" se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.
Las Naciones Unidas, en 1999, a propuesta de la República Dominicana con el apoyo de 60 países más, aprobó declarar el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En Canadá se celebra el Día nacional del recuerdo por las víctimas de la violencia contra la mujer el 6 de diciembre, en conmemoración de la masacre de la Escuela Politécnica de Montreal.
En la actualidad, Estados, organizaciones internacionales y muy diferentes colectivos, fundamentalmente feministas, destinan numerosos esfuerzos para erradicarla. Kofi Annan, en su condicción de secretario general de las Naciones Unidas (hoy ya ex secretario), en numerosas ocasiones, mostró su preocupación y la de las Naciones Unidas: «La violencia contra la mujer tiene un alcance mundial y se presenta en todas las sociedades y culturas, afectando a la mujer sin importar su raza, etnia, origen social, riqueza, nacionalidad o [...] condición»
domingo, 30 de octubre de 2011
ManifiestoLa ciudadanía es una conquista reciente para las mujeres. Las españolas en las tres últimas décadas, hemos ido transformando la igualdad formal en libertades: libertad para tener educación, libertad para tener salud, libertad para tener autonomía económica, libertad para decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.
Las mujeres españolas al ganar espacios de derecho y libertad, hemos sido agentes clave para los avances democráticos y somos hoy imprescindibles para el desarrollo social y económico.
Este largo camino que hemos recorrido nos autoriza a reclamar compromisos de largo alcance porque todas y cada una de esas libertades necesitan del reconocimiento político. Nosotras sabemos que la consolidación de derechos es clave para hacer efectiva la igualdad.
En estos últimos años, hemos visto el compromiso activo del PSOE con el reconocimiento de nuestras libertades. Ese reconocimiento se tradujo de su mano en leyes: la Ley Integral contra la Violencia de Género, la Ley de Igualdad, su apuesta firme por la paridad, la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, o el reconocimiento de derechos económicos a las mujeres rurales.
Con el PSOE, se pasó de las declaraciones formales a los hechos. Con el PSOE, se paso de los principios declarativos al impulso de las acciones positivas que eliminasen los obstáculos que tradicionalmente impiden el ejercicio de los derechos reconocidos.
Nosotras, las mujeres, también hemos visto en estos años recrudecerse la negación de nuestras libertades: a la Iglesia limitando nuestro campo de actuación en aras de una moralidad espuria; hemos visto una reacción misógina, orquestada a través de algunos medios de comunicación, que pretenden explicarnos cómo somos y qué debemos querer las mujeres. Hemos visto a una derecha política, que a través del Partido Popular trata de oponerse activamente a nuestros avances en libertad, recurriendo ante el Tribunal Constitucional, las leyes que nos otorgan derechos.
Por ello, porque sabemos el lugar que cada quien ocupa en el reconocimiento de la igualdad es por lo que damos nuestro apoyo a Alfredo Perez Rubalcaba.
Damos nuestro apoyo al PSOE, porque el PP ya ha iniciado el retroceso en derechos y comienza a hacer realidad sus amenazas de revisión o supresión de los avances legislativos en materia de igualdad.
Los primeros pasos del PP en aquellas Comunidades Autónomas donde gobiernan -o donde recientemente ha llegado al poder- han puesto en evidencia su objetivo de suprimir o modificar sustancialmente las estructuras que velan por la igualdad, en un claro intento por destruir el tejido institucional que ha permitido los avances sociales en materia de género.
Porque aún nos queda un largo camino por recorrer, hacemos un llamamiento a las ciudadanas españolas para que den su apoyo a quien ha manifestado su compromiso con las políticas que permiten reforzar la autonomía económica de las mujeres y facilitar las vías para una mayor actividad emprendedora de las mujeres.
Damos nuestro apoyo al PSOE porque necesitamos seguir luchando contra todas las formas de violencia hacia las mujeres, incluida la trata y prostitución de mujeres.
Damos nuestro apoyo al PSOE por su política de refuerzo y consolidación plena de una cultura institucional de la igualdad.
Damos nuestro apoyo al PSOE porque nos queda por delante afianzar la paridad cualitativa, no meramente cuantitativa, y por lo tanto consolidar el liderazgo político y social de las mujeres.
Hacemos un llamamiento a las ciudadanas españolas y damos nuestro apoyo al PSOE por que más allá de su apuesta por la conciliación de vida laboral, se implica en el fomento del compromiso masculino en la corresponsabilidad de los cuidados.
Damos nuestro apoyo al PSOE por su compromiso en el logro de la justa correspondencia y adecuación de nuestra elevada formación en el espacio público.
Damos nuestro apoyo al PSOE por su compromiso para poner en valor el talento y la creatividad de las mujeres frente a la pervivencia de estereotipos y prejuicios que siguen lastrando tales reconocimientos.
Muchos son los retos planteados. Alfredo Perez Rubalcaba es el candidato que más confianza nos genera para poder asumirlos. Por eso hemos constituido esta plataforma de apoyo.
domingo, 9 de octubre de 2011
Yo, zorra, tú, cabrón
"Me dirijo al “cabrón” del juez de la Audiencia Provincial de Murcia que ha revocado una condena por amenazas a un hombre que, entre otros insultos, llamó “zorra” a su mujer y le aseguró al hijo de ambos que “la vería en una caja de pino”. Usted, “cabrón”, se toma esto como una amenaza leve y se cree que lo de “zorra” iba porque la señora es muy astuta y debe actuar con especial precaución, como dicho animal. Precisamente con términos parecidos me dirijo yo a usted, señor del Olmo, con el de “cabrón”, que es un término que no siempre denota lo que todo el mundo piensa sino que tiene otras acepciones como, coloquialmente, en Cuba, dicho de un hombre experimentado y astuto. Justo es con esta acepción con la que yo me refiero a usted, lo mismo que hizo ese maltratador -y digo maltratador porque ya había sido condenado antes por un delito de malos tratos en el ámbito familiar- con su mujer. Zorra y cabrón vienen a ser lo mismo, dos animales que denotan acepciones muy diferentes en el diccionario.
Dando por hecho que su santa madre, señor “cabrón”, -siempre en el sentido experimentado y astuto de la palabra, por supuesto,- también sea una “zorra”, ya que tuvo que tener la valentía y la astucia de criarle a usted como hijo, no tenga culpa de haberle traído a usted al mundo, imagino que se habrá sentido avergonzada ya que, gracias a usted y su sentencia, ahora habrá un gran número de mujeres maltratadas y amenazadas que no se atrevan a ir a denunciar los malos tratos por temor a encontrarse con jueces igual de “cabrones” – astutos y experimentados- que usted.
Que unos pocos hay que ya han sentenciado en otras ocasiones, por ejemplo que, "no toda acción de violencia física en el seno de la pareja del que resulte lesión leve para la mujer, debe considerarse necesaria y automáticamente como la violencia de género". Y alguna que otra vergonzante sentencia más que hay por ahí y en las que, curiosamente, usted también era ponente. Así que, con todo el cariño del mundo, señor “cabrón”, y con esta palabra que en ningún caso proyecta desprecio o menosprecio hacia usted y su dignidad como hombre, me despido, deseándole que nunca en la vida se cruce con alguien que le maltrate física o psicológicamente y que no dé con una jueza como yo.
Rosana Güiza
rosanaguiza@extraconfidencial
lunes, 29 de agosto de 2011
No a la custodia compartida impuesta
Pensamos que debemos dar a conocer esta plataforma ante la corriente "pro-custodia compartida a toda costa" que se está imponiendo últimamente. Esperamos que esta plataforma sirva para luchar contra la imposición de la custodia compartida por vía judicial en aquellos casos en que existe un conflicto grave, claro y manifiesto entre los padres, por las graves consecuencias negativas que va a tener para el bienestar y la estabilidad de nuestros hijos. Aviso a internautas: no son bienvenidos los comentarios defendiendo la custodia compartida impuesta (obligatoria, preferente o cómo lo queráis llamar). Ya se ha hecho suficiente publicidad en los medios de comunicación en favor de esta medida, sin que se hayan molestado en recoger las cada vez más numerosas opiniones contrarias a esta regulación. Si ell@s pueden, nosotr@s también. ¡Es nuestro momento de luchar y hacernos oír!
A.V.G.
domingo, 17 de julio de 2011
¿Qué es la sororidad? un lobby de género para liderar

Mujeres y poder 16/07/2011
Si bien tiene mucha más prensa la rivalidad entre las mujeres que las experiencias donde se hermanan, Patricia Barbados propone repensar las relaciones de poder que existen entre las mujeres, también en los ámbitos laborales. Consejos para tener en cuenta a la hora de liderar como una nueva mujer. "Para que exista un poder con equidad de género, es necesario el ejercicio de la autonomía y la sororidad en las mujeres", concluye la autora.
Aunque algunas mujeres que acceden a puestos de liderazgo adoptan prácticas masculinas como modo de supervivencia, hablar de sororidad implica reconocer que históricamente las mujeres hemos sido confidentes y aliadas entre nosotras.
La rivalidad que se percibe en las relaciones que las mujeres entablan entre ellas, inclusive a nivel laboral, merece un análisis desde la perspectiva de género. El mismo mandato patriarcal internalizado que somete a las mujeres a los hombres es el que ha puesto el poder en manos de éstos y ha construido culturalmente esa enemistad que tiene raíces ancestrales.
Cuando las mujeres dicen que prefieren trabajar con hombres, que sólo tienen amigos varones, que no hay peor enemiga que una mujer, etc., en realidad, ponen de manifiesto que se perciben como enemigas y rivales. Sin embargo, esa percepción se confirma en la realidad pues se comportan como tales y, lo peor aún es que esta rivalidad es aprovechada por los hombres para manipular la enemistad de género y calificarla de manera peyorativa como "ginecoterrorismo" o "cosas de polleras", o bien, con otros términos más ofensivos e, inclusive, obscenos.
Ellas lideran.- También se advierte que cuando algunas mujeres acceden al poder, a menudo se mimetizan con el medio para subsistir sin hacer peligrar su posición, convirtiéndose en artífices y/o símbolos de la permanente subordinación de la mujer a los intereses de clase, genéricos y étnicos del Estado y del modelo patriarcal.
Sólo un cambio cultural permite desactivar y deconstruir los patrones culturales patriarcales e ir más allá del concepto de solidaridad, para analizar de manera honesta el ejercicio del poder entre las propias mujeres y sin olvidar que el nuevo poder feminista no puede ocultar la rivalidad y la competencia contribuyendo a exacerbar las tensiones y la agresión entre las mujeres, tal como lo destaca Marcela Lagarde. En caso de que así se hiciera, no sería feminista.
Qué es sororidad.- Las mujeres debemos asumir un compromiso ético para articular esfuerzos y hacer que las relaciones entre nosotras se desarrollen según el nuevo modelo ético de la "sororidad", el cual involucra el apoyo y el reconocimiento de las otras en relaciones de hermandad, confianza y fidelidad, inclusive respecto de aquéllas que acceden a posiciones superiores, viéndolas como hermanas en quienes poder apoyarse y contar con ellas para lograr la concreción de los propios anhelos.
Construir la ética de la sororidad implica establecer la ética del desarrollo colectivo a partir del individual, pero teniendo presente que este concepto no implica la incondicionalidad de la fantasía materna, la abnegación, el altruismo o el sacrificio. Y que tampoco implica un apoyo indiscriminado a las mujeres o de una amistad a toda costa, sino que se trata más bien de emprender solidaridad, reconocimiento y valor a las acciones y pensamientos de las demás mujeres por encima de las antipatías o el disenso ideológico o político. O sea, lo que se propone es una solidaridad inteligente y crítica desde una conciencia feminista.
Por otro lado, la periodista mejicana Eleonora Rodríguez Lara pone el acento en un desafío aún mayor que debemos afrontar y es convencernos de que los hombres -y la relación con ellos- no son más importantes que nosotras. Lo cual es algo difícil de realizar si consideramos que la sociedad refuerza la idea contraria a cada paso, hasta convertirla en un axioma "natural" e incuestionable.
Liderazgo igualitario- La alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos derivados de la opresión y por crear espacios en que las otras puedan desplegar nuevas posibilidades de vida. En definitiva, siguiendo a Marcela Lagarde, en la construcción de la sororidad importa crear un nuevo liderazgo femenino que haga que la convivencia de las mujeres permita establecer relaciones de hermandad, confianza, fidelidad, apoyo y reconocimiento, siendo concientes que, desde tiempos antiguos, muchas mujeres nos han precedido realizando un trabajo arduo para lograr relaciones sociales favorables para ellas y para nosotras.
Para favorecer estos nuevos liderazgos es necesario entonces informar a las mujeres líderes para que puedan enfrentar un evento con solvencia. Deben ser capaces de escuchar con atención, de sistematizar lo que expresan y consultan las demás, y de concretar en propuestas las preocupaciones del grupo.
Ser respetuosas de las opiniones de las otras, sin demostrar que son conocedoras de todo, y siempre estar dispuestas a aprender de las demás. Ser hábiles para discernir y gestionar las propuestas que merecen ser consultadas, posibilitar la participación de las demás en el grupo y considerar a sus compañeras con iguales derechos a ejercitar una acción colectiva. En suma, para que exista un poder con equidad de género, es necesario el ejercicio de la autonomía y la sororidad en las mujeres.
Para finalizar, queremos referirnos a un aspecto del tema que con su habitual agudeza, resulta esclarecido por Lagarde: coincidimos en que se debe "propiciar el desarrollo de la autoestima de género y de la estima de género a las otras; eliminar la violencia contra las otras mujeres, expresada como hostilidad, agresión, discriminación, desprecio, deslealtad y traición de género y procurar un trato digno y respetuoso a las otras mujeres; eliminar la explotación y el abuso a otras mujeres y renunciar al trabajo invisible de otras mujeres y de nosotras mismas al establecer relaciones laborales que construyan nuestra común ciudadanía".
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