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EL PP NO MODIFICA EL ESTATUTO DE LA VÍCTIMA
Denunciantes de malos tratos tendrán que pagar si se prueba que la denuncia es falsa
Actualizado 04/03/2015 10:41:51 CET
MADRID, 3 (EUROPA PRESS)
El Grupo Parlamentario Popular en el Senado ha rechazado las enmiendas propuestas, entre otros, por el Grupo Socialista, para modificar la previsión del proyecto de Estatuto de la Víctima del Delito que obligará a las mujeres que denuncien violencia de género a pagar las costas del procedimiento y devolvercon un 50% de interés las ayudas que hayan recibido como víctimas si se demuestra que denunciaron en falso.
La decisión ha sido respaldada con 23 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones en la Comisión de Justicia del Senado, donde este martes se ha aprobado el dictamen sobre esta iniciativa que llegará sin apenas modificaciones, --sólo se ha incorporado una enmienda y es de carácter técnico-- al Pleno de la Cámara Alta y, de allí, de nuevo al Congreso de los Diputados para finalizar su tramitación.
Pese a las demandas del Grupo Socialista, Entesa y CiU, el texto mantiene la redacción inicial del artículo 35, según el cual, quien "se hubiera beneficiado de subvenciones o ayudas percibidas por su condición de víctima y que hubiera sido objeto de alguna de las medidas de protección reguladas en la Ley, vendrá obligada a reembolsar las cantidades recibidas en dicho concepto y al abono de los gastos causados a la Administración por sus actuaciones de reconocimiento, información, protección y apoyo, así como por los servicios prestados, con un incremento del interés legal del dinero aumentado en un 50%".
"FALTA DE SENSIBILIDAD"
Esta previsión se aplicará tanto si la denunciante "fuera condenada por denuncia falsa o simulación de delito", tal y como establece la redacción del proyecto de Ley, después de que en la tramitación en el Congreso se suprimiera la previsión de que también se obrase de este modo en caso de archivo o sobreseimiento.
Los citados grupos de la oposición pedían la supresión de este artículo por entender que dada la dificultad probatoria en delitos de violencia de género, que tienen lugar en la esfera privada, penalizar a la mujer si no consigue demostrar los hechos ante el juez puede disuadirla de acudir a la justicia aunque lo necesite.
En este sentido, el senador socialista Arcadio Díaz-Tejera ha denunciado ante la Comisión de Justicia la "escasa sensibilidad" del PP por oponerse a la retirada del artículo. "Sólo se trata de no cargar a las víctimas con otra cosa más, intimidarles o advertiles: ojo con denunciar porque si se le condena tendrá que devolver la ayuda con penalización", ha indicado.
Su compañera de grupo Ángeles Marra ha calificado como "fundamental" la supresión de esta medida ya que mantenerla, a su juicio, evidencia un "desconocimiento de la realidad a la que se enfrentan las mujeres"
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Tal día como éste, año tras año, conmemoramos una jornada contra la Violencia de Género. Una ocasión en que los lazos violeta inundan titulares e instituciones, y más en esta ocasión, en que nuestra ley integral cumple diez años.
Pero quizás lo malo es eso. Que de todas estas mujeres, las que han sido asesinadas y las que siguen sufriendo y tal vez lo sean mañana, parece que sólo nos acordamos un día al año. Y ya, ni siquiera parece hacer mella en las conciencias el día en que la lista de la vergüenza suma una nueva víctima, como si la resignación se hubiera apoderado de nosotros.
Parece que otros problemas más acuciantes desplazan esta cuestión de los titulares. Problemas importantes, no lo pongo en duda, que preocupan y hacen correr ríos de tinta. Pero ninguno genera tantas muertes, ni creo que tanto sufrimiento como éste, y no podemos permanecer impasibles.
No podemos quedarnos en palabras huecas. Repetir una y otra vez lo de “terrible lacra social” para luego cruzarnos de brazos. No podemos cerrar los ojos, ni permitir que esto siga pasando. No debemos consentir que los recortes se lleven por delante recursos para estas mujeres, ni que nadie frivolice con estos temas. No podemos permanecer impasibles. Tenemos que salir a la calle, gritar, y hacer lo que esté en nuestra mano. Quizás tengamos a alguien padeciendo esta tortura justo a nuestro lado y no queramos ver sus señales. Una amiga, una vecina, una compañera, una hermana o una hija. Nadie está libre del peligro. Y el silencio nos hace cómplices, no lo olvidemos.
Desearía con todas mis fuerzas que éste no fuera el día para luchar contra la violencia de género. Que lo fueran todos y cada uno de los 365 días del año.
Pero lo que todavía desearía más es que este día no tuviera que existir. Que la violencia machista no fuera algo tan importante como para merecer un día propio, como no lo merecen miles de cosas, delictivas o no.
Pero es lo que hay. Así que abramos los ojos y actuemos. Todos y cada uno de los días del año. Antes de que sea tarde y otra mujer sume su nombre a la larga lista del oprobio y el dolor.


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#25N: el día que no debería existir